Las clases de los niños han acabado, hace un calor sofocante en Granada, y hay que mover un poco el cuerpo o nos quedamos anquilosados. Así que un miércoles cualquiera por la tarde quedamos varias familias a través del Grupo de Aventurillas para hacer el sencillo (pero bonito) recorrido del Barranco de la Luna, junto a Saleres (cerca de Albuñuelas, en el Valle de Lecrín).
Pese a que eramos más de 20 en el grupo, y de un rango de edades amplio, el paseo fue chulo, fresquito y creo que todo el mundo acabó contento de la experiencia. Tendremos que buscar otras ocasiones y lugares similares.
Tras el paseo, los que pudimos (a fin de cuentas algunos trabajábamos al día siguiente) nos quedamos en un barecito de Saleres a tomar algo mientras que los niños jugueteaban por el pueblo y con algunos perritos del lugar que parecían contentos de tener la atención de tanto público infantil.