Nuevo paseo por Río Santo, en este caso con otros compañeros del Grupo de Aventurillas Familiares. Los niños fueron fenomenal, casi a velocidad de vértigo (había que decirles que aflojaran la marcha, que se nos acababa el río en un suspiro. Como nota interesante, cuando se llega a la zona más encañonada habían puesto unos cuantos sacos que cortaban parcialmente el flujo del agua y se formaba una poza (no llegaba al metro de profundidad) que en otras ocasiones no habíamos visto.