La computación distribuida consiste básicamente en utilizar la potencia de cálculo y, en algunos casos, la capacidad de almacenamiento y ancho de banda de un conjunto de ordenadores para resolver problemas que serían demasiado costosos (usualmente en tiempo y dinero) si usaramos un único ordenador. Este tipo de aproximación es interesante porque el incremento de velocidad de los ordenadores en el tiempo no suele ser suficiente para que merezca la pena en invertir en un único ordenador caro. Es decir, por el mismo presupuesto puedes conseguir varios ordenadores menos potentes que en total tengan una potencia de cálculo superior.
Sin embargo la computación distribuida presenta una serie de dificultades o pegas que hay que solventar para que sea rentable. Por ejemplo, los problemas que queramos resolver con múltiples ordenadores deben ser "trozeables" en porciones más pequeñas que puedan resolverse por un único ordenador. Por poner un ejemplo de problema de la vida real que es dificilmente paralelizable y del que no podríamos sacar ventaja usando una aproximación distribuida es enhebrar una aguja. Por muchas personas que pongamos a la tarea no tardaremos menos (de hecho probablemente tardaremos más).